Años transcendentales y años transicionales

Años transcendentales y años transicionales

Es muy difícil hacer balance de un año en unas pocas líneas. Este 2017 es posiblemente el año más transcendental de mis 44 años. Ha sido el año en que elegí dejar atrás al niño y por fin ser el hombre. Había sitio para los dos pero en el centro de mandos sólo cabía uno.

Por fin aposté profesionalmente por algo a medio/largo plazo sacrificando la libertad y la comodidad de la estabilidad conocida.

He puesto orden en muchos desórdenes aplazados por una vida errática e infantil… y he dado los primeros pasos para cerrar otros y acabar de soltar lastre.

He amado sin egoísmo, con total honestidad, respeto y desinteresada entrega. Cómo nunca antes había hecho. Puede que finalmente haya aprendido a mantener contra las cuerdas a mi aniñado ego.

Tengo mucho que agradecer a mi práctica de yoga. Ahí, sobre el mat, todo ha sido muy puro. Lejos de la frivolidad de la asana fotografiada, el yoga me está enseñando a mirar hacia dentro y a devolver esa mirada hacia fuera desde la calma y la mesura.

El año se acaba y si tuviese que rebobinar hacia atrás, sin ninguna duda, volvería a dar absolutamente todos los pasos que he dado. Gracias por todo. Gracias por tanto.

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