¿Por qué no te basta? – Persistencia

¿Acaso han de faltarme palabras? ¿Permaneceré tan extraño a los sucesos, estaré tan exhausto que ya no sabré levantar los recuerdos de la memoria inverosímil que apenas ahora me atrevo aún a dar por concluida? Si así fuera, debería callar; apartar de mí el pasado, procurando olvidar; cerrar a cal y canto este agujero por el que mi memoria amenaza escapar, desbordándose; cauterizar la herida, abandonar los rencores; sí, quizás debería posar la mirada más allá de este mar azul, confiando con desesperado ahínco en la eterna repetición de los días y las noches; creyendo que los hombres son tan felices, tan ignorantes como acaso fingen aparentar. Sería fácil, si hubiera aprendido cómo hacerlo. Callar, enmudecer, imitar en esto a aquella tribu de nómadas semidesnudos, que descendieron de la montaña en el silencio del atardecer. Aunque acaso de nada me sirviera semejante esfuerzo. Tengo la escritura como inútil regalo de los dioses, que me ayudará a olvidar. Escribo despacio, como el sol de la mañana cruza sobre los cielos; con lentitud apacible, afloran los signos que la lengua se niega a pronunciar. Brotan del tiempo, son hijas suyas, mas huyen de quien las engendró. Me pertenecen, pero no son mías…

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