Volver al hogar

The Garage by Verónica Blume es mucho más que un estudio de yoga. Es un espacio delicioso. Un antiguo garage restaurado que fusiona elementos industriales originales con una exquisita selección de materiales y una refinada decoración minimalista. Es muy luminoso y cálido, relajante, muy acogedor. Es entrar y caer rendido a la buena energía que allí te envuelve. The Garage es además un centro en el que se pueden practicar diferentes disciplinas de yoga y donde frecuentemente se imparten talleres que tratan aspectos muy concretos del #yoga. El staff que acompaña a Verónica, de una calidad humana insuperable, es un equipo estable de instructoras muy competentes didácticamente y grandes guías durante la práctica.

Para mí, tiene además una carga emotiva muy significativa. El yoga me apasiona desde que empecé a interesarme por él, pero ni acababa de comprometerme con una disciplina concreta, ni profundizaba en el camino espiritual que envuelve la ‘vida yóguica’. Era un excelente complemento a mi práctica deportiva que además me proporcionaba equilibrio mental. A principios de 2017, en medio de un proceso emocional complicado llegué al Garage. Fue en un taller de #yinyoga que impartía Ainhoa Molina. Aquella práctica añadió un plus de agitación al hervidero interior que ya sentía y provocó cierta necesidad de seguir explorando ese camino.

No hicieron falta más que unos días para sentirme cómodo en el camino yóguico. Sin darme cuenta estaba interiorizando la práctica en mi día a día, por fin estaba naciendo el hábito y el compromiso. El bienestar no tardó en llegar. Una sensación diametralmente opuesta a la bofetada que recibía en cada clase. Era entrar en #savasana y me derrumbaba emocionalmente. La práctica fue determinante en mi proceso interior de reconexión. En el Garage se gestó la transición hacia lo que ahora soy. Allí empecé a asimilar e interiorizar la aceptación, a trabajar el desapego, a expresar gratitud. Aprendí a mirar hacia dentro y a devolver esa mirada transformada. Es difícil expresar con palabras mi agradecemiento a la familia The Garage.

Durante los últimos meses he estado prácticamente instalado en Madrid y he profundizado en mi práctica #ashtanga. Después de varios meses con alguna visita esporádica, he vuelto a desenrrollar el mat en el Garage. Sabía que esta toma de contacto iba  a ser dura y a pesar de ir con un nudo en el estómago, la sensación ha sido parecida al abrazo de una antigua amante. Dicen que tu hogar está donde eres feliz. Así que sí, he vuelto al hogar.

No Comments

Post A Comment