Vórtices de entropía

Últimamente veo en todas partes la serie de Fibonacci, esa secuencia de números que representa con tanta elegancia las proporciones áureas y en la que cada nuevo paso es la suma de los dos anteriores. Y a pesar de ese patrón ordenado con el que se ha diseñado, pintado, esculpido, construido y compuesto… la representación gráfica de la serie de Fibonacci es una espiral de phi, con la que también se representa el momentum del vórtice de entropía de un agujero de gusano.

Así estoy, en un momento vital dulce, de mucha quietud espiritual, con el corazón contento en el aquí y el ahora y a la vez surfeando la ola de un vórtice de entropía dejando un reguero de caos, incertidumbre y decepción a mi paso. Se me hace muy cuesta arriba la situación, no estoy acostumbrado a esta desconexión entre lo que soy y a lo que me dedico.

Este desequilibrio nació hace unos pocos meses. Un buen día tomé conciencia de estar en otro camino vital, en una dimensión alternativa en el que mi carrera profesional ya no era el motivo que me sacaba de la cama cada mañana. Esto puede sonar normal, vago y carente de importancia para la mayoría de personas de las que me rodeo. Su vida no gira alrededor de su carrera. Para mí es algo nuevo y la preocupación se acentúa al no sentir un vacío donde antes había plenitud por mi desarrollo profesional.

Ahora intento gestionarlo, pero joder! Cómo cuesta!

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